Con el calor aumenta el riesgo de sufrir intoxicaciones alimentarias ya que favorece el crecimiento de los microorganismos relacionados con los alimentos. Más de la mitad de las intoxicaciones alimentarias ocurren en el hogar y son debidas la preparación inadecuada de alimentos.
Las medidas de control de las empresas que producen alimentos previenen las intoxicaciones alimentarias. Sin embargo, en muchos casos, el consumidor es el responsable de que se originen estos problemas por no hacer un uso adecuado del producto.
Los alimentos mal cocinados, la contaminación cruzada y la falta de higiene son factores clave en estas intoxicaciones.

Salmonela, hepatitis A, intoxicaciones por botulismo, gastroenteritis por enterotoxina estafilocócica o parasitosis por triquina o anisakis son sólo algunos ejemplos.
Hace más calor y, al igual que adoptamos cambios en aspectos tan simples como la ropa que usamos, también debemos modificar nuestros hábitos de conservación y manipulación de alimentos.
Desde la profesión veterinaria remarcamos unos sencillos consejos.
Programar compras:
Que no coincidan con las horas de mayor calor y evitar que pasen más de 2 horas.
Elige el menú y las cantidades para evitar sobras.
Refrigeración:
Mantener carnes, pescados, lácteos o huevos por debajo de 4ºC.
No sobrecargar la nevera, el aire debe circular a través de los sistemas de ventilación. Limitar los tiempos de apertura de la puerta.
Descongelar en la nevera, bajo el chorro del agua fría o en el microondas. Nunca a temperatura ambiente.
Cocinado completo
Usar temperaturas por encima de 70ºC durante 2 minutos.
El consumo de alimentos crudos no es seguro.
Carnes y pescados siempre bien cocinados.
Sobras:
Conservarlas en caliente, + 60°C, o en frío por debajo de 5°C.
No dejarlas más de 2 horas a temperatura ambiente.
Enfriar lo antes posible.
No guardar las sobras más de 3-4 días.
Higiene de manos y superficies:
Lavarse con agua y jabón durante 20 segundos.
Utilizar tablas separadas para carnes crudas y vegetales.
El lavavajillas es siempre la mejor opción.
Usar lejía para desinfectar, pero siempre con agua fría.
Retirar los restos no comestibles, basura.Evitar la contaminación cruzada:
No usar los mismos utensilios para alimentos crudos y cocidos.
Almacenar los alimentos crudos tapados (film o envases con tapa).
Limpiar siempre frutas y verduras. Desinfectar con lejía vegetales que se consumen crudos (tipo lechuga), aclarando luego abundantemente.
El trapo de cocina o bayeta pueden ser una fuente de contaminación. Cambiarlos de forma frecuente.
Agua:
No usar aguas de pozos o manantiales que no estén bajo control sanitario.
Cuidado con los grupos vulnerables
Personas mayores, niños pequeños, embarazadas o personas inmunodeprimidas deben evitar alimentos de riesgocomo son la mayonesa casera o pescados y mariscos crudos.
Consejos elaborados por Álvaro Mateos Amann, presidente de la Sociedad Científica de Salud Pública Veterinaria (AVESA)