Si algo ha dejado claro 2025 es que la veterinaria no vive al margen de la sociedad: está en el centro. En la clínica, en el campo, en la cadena alimentaria, en las aulas y también en la conversación pública cuando toca defender, con datos y con firmeza, un ejercicio profesional que es sanitario, esencial y, sí, muchas veces invisible hasta que falta.
En el Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de la Región de Murcia hemos vivido un año intenso. De los que obligan a estar en varios frentes a la vez: apoyando a los compañeros en el día a día, reforzando formación y coordinación ante riesgos sanitarios, impulsando educación y tenencia responsable, y alzando la voz cuando una normativa o una carga burocrática amenaza con convertir la medicina veterinaria en un trámite en lugar de una respuesta clínica.
Uno de los grandes temas del año ha sido la regulación del medicamento veterinario y su impacto real en la consulta y en el campo. Lo hemos explicado por activa y por pasiva: los veterinarios podemos asumir procedimientos complejos, pero nos encontramos obstáculos normativos cuando toca aplicar el criterio profesional para medicar a los animales a nuestro cargo, con el riesgo de retrasar tratamientos adecuados y convertir lo sencillo en interminable.
Ese malestar no se quedó en un despacho. En 2025 el sector se movilizó de forma masiva. Y en la Región de Murcia estuvimos donde teníamos que estar: acompañando, sumando y defendiendo que la salud animal (y la salud pública) no pueden depender de un sistema que penaliza la atención clínica.
A esta realidad se suma otro elefante en la habitación (que convive con nosotros desde 2012): el IVA veterinario del 21%, que encarece la atención sanitaria y aleja a muchas familias de la prevención. Tratar la salud como un lujo no solo es injusto: es un error que acaba pagando toda la sociedad. Porque donde no hay prevención, llega el problema. Y cuando llega, siempre sale más caro.
Mientras defendíamos la profesión, seguíamos haciendo lo que mejor sabemos: anticiparnos. En diciembre, la Consejería de Agricultura de la Región de Murcia celebró una reunión informativa de seguimiento con organizaciones agrarias, el Colegio y el ámbito académico para planificar la respuesta preventiva ante emergencias de sanidad animal registradas en otras comunidades autónomas. Se abordaron riesgos como lengua azul, dermatosis nodular contagiosa, influenza aviar altamente patógena y peste porcina africana.
Nuestro mensaje fue el que debe ser cuando se habla de sanidad animal: prevención, coordinación y cero alarmas. Preparación técnica, canales oficiales, vigilancia activa y bioseguridad sin atajos.
En esa misma línea, y ante la preocupación generada por la detección de focos en otras zonas de España, desde el Colegio dimos un paso más con una sesión informativa específica sobre Dermatosis Nodular Contagiosa, dirigida a profesionales vinculados al ámbito bovino. Una charla clara, pegada a la realidad de granja y movimiento de animales, en la que se repasaron aspectos clínicos, epidemiológicos y normativos, insistiendo en lo que marca la diferencia: vigilancia clínica y notificación inmediata, refuerzo de bioseguridad, control de vectores y cumplimiento estricto de las restricciones y protocolos oficiales cuando toca actuar.
Y si hablamos de anticipación, noviembre nos dejó otra prueba práctica: la activación de medidas preventivas frente a la gripe aviar. El Colegio informó de la entrada en vigor de restricciones en municipios catalogados como zonas de especial riesgo y vigilancia, con medidas como la prohibición de la cría de aves al aire libre (salvo excepciones con protección) y la prohibición de concentraciones de aves al aire libre, entre otras actuaciones de bioseguridad.
Además, en el marco de las acciones de prevención coordinadas, desde el Colegio hemos reforzado, junto a la Consejería de Salud y la Consejería de Agricultura, la recomendación de vacunación anual frente a la gripe estacional para las personas con exposición laboral directa a animales (trabajadores de explotaciones avícolas y porcinas, veterinarios, personal de manejo y servicios auxiliares). Esta vacunación no protege frente al virus de la gripe aviar, pero sí ayuda a reducir la circulación de virus de la gripe humana, disminuyendo así el riesgo de coinfecciones y reforzando las estrategias preventivas en el contexto de brotes. Esta colaboración interinstitucional es un ejemplo más de cómo se trabaja de forma integrada para proteger tanto la salud animal como la salud pública.
En esa misma línea de preparación, reforzamos la formación específica, porque la prevención no se improvisa. Un ejemplo claro fue la jornada formativa sobre Peste Porcina Africana, organizada junto a AVEPOMUR, con participación institucional y académica, y una agenda pensada para estar preparados antes de que llegue el problema.
Y si hay una palabra que ha atravesado 2025, esa es bioseguridad. El Colegio, en colaboración con la Consejería de Agricultura, editó material específico dirigido a veterinarios de explotaciones ganaderas bajo un lema directo: ‘Veterinarios, la bioseguridad también es nuestro trabajo’. Y, de forma complementaria, también lanzamos un cartel dirigido a ganaderos: ‘En la granja la bioseguridad es tu responsabilidad. ¡Por tu bien, por el de todos!’. Porque lo es. Y porque el veterinario es una pieza esencial en el diseño, aplicación y supervisión de medidas que protegen a los animales, a las explotaciones, a la cadena alimentaria y, en última instancia, a la salud pública.
La prevención también se concreta en recursos. En 2025, el Gobierno regional destinó 78.000 euros a comprar nuevas dosis de vacuna frente a la lengua azul, insistiendo en una idea que no admite atajos: vacunar y mantener limpias y desinsectadas las explotaciones es clave para reducir el impacto de la enfermedad.
Pero en un año con tanto debate normativo y sanitario, también mantuvimos el foco en lo más cotidiano: la convivencia responsable con los animales y la educación social. Durante el verano pusimos a disposición de la ciudadanía animaciones y vídeos divulgativos con recomendaciones prácticas para el bienestar de las mascotas, especialmente en los meses de más calor, y recordatorios sobre medidas higiénicas básicas que ayudan a prevenir problemas de salud y a mejorar la convivencia en los hogares. Y, en Navidad, lanzamos la campaña ‘No soy un juguete’, junto a ANIMUR, para insistir en una idea sencilla (y todavía necesaria): un animal no es un regalo de temporada, es un ser vivo que necesita cuidados, tiempo y compromiso cada día.
Y en 2025 hemos reforzado también una línea que consideramos estratégica: educar para prevenir. Porque la tenencia responsable no se corrige a base de multas: se aprende desde pequeños. Por eso hemos participado activamente en el programa educativo EducanDog, impulsado por el Ayuntamiento de Murcia en colaboración con el Colegio Oficial de Veterinarios de la Región de Murcia y la Universidad de Murcia. Una iniciativa dirigida al alumnado de Primaria para trabajar valores de convivencia, respeto y cuidado de los animales, con un enfoque práctico, adaptado a las edades y tremendamente necesario.
Hemos estado presentes en numerosas ferias y eventos en toda la Región de Murcia para acercar la veterinaria a la sociedad, explicar de forma directa en qué consiste nuestro trabajo y reforzar un mensaje clave: la veterinaria no solo cuida de los animales, también protege la salud pública, la seguridad alimentaria y el bienestar común.
Y si hablamos de responsabilidad, hay un mensaje que debemos repetir sin cansancio: vacunar salva. En la Región de Murcia la vacunación frente a la rabia es obligatoria y es, además, una cuestión de salud pública. Con nuestra campaña ‘La rabia no tiene cura, sí tiene vacuna y es obligatoria” insistimos en lo esencial: no hay que esperar ni confiar en que “mi animal no se relaciona con otros”. La prevención no entiende de excusas.
La veterinaria no solo está en la clínica. Está también en algo tan cotidiano como sentarte a comer. En 2025 hemos dado continuidad a la campaña ‘Come tranquilo, nosotros te cuidamos’, reforzando una idea clave: antes de que un alimento llegue a tu mesa, hay veterinarios trabajando en control sanitario, trazabilidad, bienestar animal e inspección. Este año, además, lo hemos explicado de forma especialmente cercana a la ciudadanía con la campaña ‘Cinco veterinarios cuidan de tu comida’, centrada en la cadena porcina.
Si tuviera que elegir un hito especialmente ilusionante, me quedo con la puesta en marcha de la Escuela de Práctica Profesional Veterinaria, fruto de la colaboración entre la Universidad de Murcia y el Colegio. Es una apuesta de región por el talento: mejor formación práctica, más conexión con el mundo real y un impulso claro a la excelencia profesional.
Si tuviera que resumir 2025 en una frase, sería esta: la veterinaria es salud pública en acción. Y eso implica estar en la clínica y en la granja, sí, pero también en la mesa donde se decide una norma, en la reunión técnica donde se anticipa un riesgo, en la campaña que educa a una familia y en la formación que prepara a quienes vienen detrás.
En 2026 seguiremos con la misma hoja de ruta: ciencia, coordinación, formación, comunicación clara y defensa firme del criterio profesional. Sin ruido. Sin alarmismo. Y sin pedir permiso para hacer bien nuestro trabajo.
Teresa López
Presidenta del Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de la Región de Murcia (ICOVRM)
